¡Diversión a tres ruedas!

June 28, 2018

La entrada de hoy la dedicamos a algo muy típico de Tailandia que siempre triunfa mucho en nuestros viajes de fin de carrera. ¿Adivináis qué puede ser? Pues ni más ni menos que... ¡los famosos tuk tuks! Mucho más que un medio de transporte, la representación de toda una cultura y forma de vida. Seguid leyendo para descubrir porque no querréis bajaros, ¡vamos que nos vamos!  

 

Tailandia y tuk tuks van tan ligados como España y paella o París y la Torre Eiffel. Es algo que forma parte ya de la cultura e historia del país de las sonrisas y que cada año es usado por millones de usuarios. Tanto turistas como locales, todos usan esta especie de triciclos coloridos para moverse rápidamente del punto A al punto B.  Y es que, en lugares como las ajetreadas calles de Bangkok, la rapidez en el desplazamiento y el viento en la cara se agradecen. Pero, ¿cómo llegaron a convertirse en el transporte favorito en Tailandia, buena parte del sudeste asiático y demás países tropicales?

 

Los orígenes los encontramos a miles de kilómetros del reino siamés, en Italia. Corradino D’ Ascanio, inventor de la famosa Vespa, ideó en los cuarenta un diseño para un vehículo para uso comercial con tres ruedas como un empuje para mejorar la maltrecha economía de posguerra en el país de la bota. De ahí su aspecto retro que tanto nos gusta. Su empresa, Piaggio, dio el visto bueno y el resto, ¡es historia! En la década de los 30, Japón empezó a importarlos a tierras tailandesas y durante los sesenta, numerosos vehículos fueron cedidas por parte del país nipón ya que se estaban quedando en desuso. Así, pasaron a convertirse en algo imprescindible para los ciudadanos ya que no solo se empezó a usar como transporte público o privado sino como forma una manera de llevar toda clase de productos frescos.

 

En cada país en el que es habitual, tiene un nombre distinto; el nombre tuk tuk es una onomatopeya que hace referencia al peculiar ruido del motor; Los precios son ligeramente más altos que un taxi, aunque se puede regatear. Montarse en uno es toda una experiencia que se quiere repetir. Desde una carrera con vuestros compañeros de viaje universitario o un agradable paseo después de un día sin parar, siempre es divertido coger un tuk tuk. Por la noche, otra sorpresa que os podéis llevar es que encontrar un conductor con marcha y altavoces integrados en la parte trasera; si a eso le sumamos las luces de colores, la fiesta está asegurada.

La vida es una carrera loca, como montarse en un tuk tuk. ¡El viaje de fin de carrera que estabais buscando está en Tailandia!

 

 

 

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